Ayer llegué noche a la casa de mi abuela (me estoy quedando en su casa ahora que regresé a mi ciudad natal), y por fin llovió. Junto al borde de la banqueta, igual que hace veinticinco, treinta años, el agua de lluvia corría por la calle bajando la pendiente. Hace veinticinco, treinta años, cuando llovía, como buenos niños de desierto todos salíamos a jugar. Carlos y yo sacábamos barcos de periódico (él sabía hacer los suyos, a mi me los hacía mi abuela), los poníamos en el arrollo desde la cuarenta y seis y los dejábamos bajar jugando carreritas y destrabándolos cuando se atoraban con algo y así no la llevábamos jugando con los barquitos por la calle hasta la cuarenta y dos.
"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."
Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.
Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.
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