"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

jueves, 18 de agosto de 2011

EL CANARIO

(81 ó 82)
Nos habían regalado un canario, mi hermano no quería que se quedara encerrado,  me grilló (acción de persuadir mediante diversas argucias),  y terminó por convencerme de que no era justo que el pajarito viviera encerrado en una jaula. Ambos grillamos a mi mamá y una mañana antes de irnos, nos despedimos del canario, lo dejamos  en el patio con la jaula abierta.
Regresamos por la tarde y el canario aún estaba dentro, no salió, eso se repitió dos días, al tercero por fin desapareció. No sé si por una reflexión libertadora del mentado pajarito o por acción materna, el caso es que después de tres días, habíamos vencido las cadenas de la opresión, de un canario.

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