Alrededor del 85
En ese entonces estaban de moda las películas de star wars y por supuesto entre los niños los juguetes de la Guerra de las galaxias eran la neta, nosotros teníamos unos 8 monitos (ahora lo correcto es decir: figuras de colección vintage de star wars, ya sé que es más complicado pero es lo correcto paque no nos ofendamos los frikis que aún coleccionamos estos monitos) y una navecita chiquita. El caso es que un día llegando de la primaria me encuentro una caja de una nave de star wars, era un Tie fighter del imperio, algo así como una bola donde metías al monito y tenía una ventanita circular al frente, la bola estaba flanqueada con una dos paneles extraños, como conchas a los lados. Bueno pues llego a la casa y veo la caja de la nave y le pregunto a mi hermano que de donde salió. El me respondió muy contento que mi jefa había comprado la nave y la dejo escondida en la casa para dárnosla cuando llegara del trabajo, sobra decir que pasé dos horas revolviendo la casa como loco buscando la mentada nave, curiosamente-aunque en ese momento no lo pensé – Carlos no buscó nada, incluso de repente recuerdo que lo vi reír sorderamente.
Llega mi mamá del trabajo, le pregunto que donde está la nave, me pregunta que cual nave, le contesto que la de la caja, me pregunta que cual caja, se la enseño, dice que no compró nada, le cuento lo que Carlos me dijo, ella niega todo y Carlos sale risa y risa del cuarto donde estaba escondido oyendo todo. Se encontró la caja en la calle y me puso a buscar por toda la casa la nave, broma cruel…
Sigue: La revancha
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