"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

viernes, 17 de enero de 2014

Las cinco cosas que nunca debes decir o hacer cuando te sorprenden sacándote los mocos:


1) Decir: Es que me gusta comérmelos. Aunque sea cierto dicha costumbre culinaria suele ser desagradable para la mayoría de las personas, vale más saciar dicho antojo en la intimidad.

2) Hacerlo bolita rápidamente y lanzarlo lejos. Puedes pensar que con esta maniobra rápida pueda olvidarse pronto el asunto, pero si ya te sorprendieron quizás sería más prudente encarar el problema y defender tu derecho a sacarte los mocos.

3) Embarrarlo discretamente en el primer lugar que encuentres. Aquí, como en el caso anterior, puede ser que lo correcto sería asumir tu derecho a sacarte los mocos y ya encarrerados y sin ningún empacho pues también defender tu derecho a embarrarlos en cualquier lado sin necesidad de andarte escondiendo.

4) (En caso de estar más liquido que solido) Tratar de absorberlo con una fuerte y rápida aspiración nasal. Si lo intentas y sale mal, el moco puede terminar pasando a tu boca y aparte del sabor desagradable podrías terminar escupiéndolo, haciendo de un simple moco un moco-gargajo que puede resultar mucho más desagradable a tu escrutador y futuro delator.


5) Decir: ¿Gustas? Si bien, el hecho de que quien te haya sorprendido pueda o no compartir el habito de sacarse los mocos, no quiere decir necesariamente que pueda compartir también el habito de comérselos. Incluso si así lo fuera, la posibilidad de que estuviera interesado(a) en saborear los mocos ajenos es muy escasa, dicho esto; lo que pudo haber sido un gesto de buena educación por parte tuya al ofrecerle tus mocos podría ser tomado como una aberración escatológica por lo cual vale más no estar ofreciéndole a otras personas tus mocos.

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