No he vivido lo suficiente para entender el olvido, asirlo,
conquistarlo o al menos aprehenderlo lo suficiente para olvidar aquello que
deseo olvidar.
No he vivido lo suficiente para entender el rechazo,
voltearlo, contenerlo o al menos manejarlo lo suficiente para que no haga tanto
daño.
No he vivido lo suficiente para entender la muerte, dimensionarla,
retener los buenos momentos, esquivar los malos o al menos vivir sin escapar de
los recuerdos.
Sobre todo no he vivido lo suficiente para entender este dolor
que me tiene jodido.
No he vivido lo suficiente para entender muchas cosas, aunque he vivido lo suficiente para verlas y prepararme para el golpe cuando vienen llegando.
No he vivido lo suficiente para entender muchas cosas, aunque he vivido lo suficiente para verlas y prepararme para el golpe cuando vienen llegando.
Aún me duelen los golpes de haber perdido tantas cosas en el
camino, aún me duelen los golpes, pero sin dolor quizás no hemos vivido.
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