Un amigo documentalista me hizo un pedido un poco extraño,
mi punto de vista sobre el amor desde la antropología... no sabiendo que
escribir pues le mande las siguientes respuestas sobre una serie de preguntas
que me formuló.
2.-Como se ha transformado hasta el siglo 21?
Más que sentimiento, en lo personal lo consideraría un
concepto, una herramienta que se ha presentado de forma distinta en ciertas
sociedades y que en la actualidad se ha extendido a nivel global gracias a los
medios masivos de comunicación. Al margen de lo anecdótico como los relatos de
grandes guerras por amor (léase Troya). El concepto parece haber sufrido
grandes transformaciones. En muchas sociedades incluso dicho equivalente no se
presentaba, o al menos no era necesario para concretar un matrimonio. Se
producían alianzas entre clanes o tribus gracias a la unión de dos de sus
miembros sin que existiera entre ellos un lazo sentimental al que se le pudiera
considerar amor o algo similar.
En este sentido vale la pena recordar que hasta hace muy
poco tiempo, en términos históricos, para muchas sociedades, incluso las
llamadas occidentales, las mujeres no eran ciudadanos (objeto de derecho), eran
acaso poco más que mercancías de cambio, un bien de intercambio para alcanzar
alianzas, prestigio social o las llamada dotes.
Un caso aún presente en nuestra sociedad “occidental” son
las quinceañeras, fiestas donde una mujer (actualmente menor de edad), era
presentada a la sociedad (a los hombres con más prestigio), puesto que ya
estaba en edad de casarse. El baile y toda la serie de rituales que desempeñaba
la casadera pueden ser considerados una suerte de demostración de un objeto
próximo a estar en venta.
Me parece, sin estar del todo seguro, que lo que hoy
entiende buena parte del globo como amor, es una idea que sufrió sus mayores
transformaciones alrededor de la segunda mitad del siglo XX, la idea se
convierte en algo comercializable y en fuente de toda una industria mediática y
de productos, el ejemplo clásico lo encontramos en los productos de venta
alrededor del 14 de febrero.
3.-El indígena mexicano vive el amor como el hombre
occidental?
Desde la antropología social, resulta muy difícil hacer una
generalización del tipo de todos los indígenas en México, debería ser en todo
caso algo bastante más específico, una etnia o al menos una región lingüística.
Esto porque es necesario recordar que si en tu lengua una
palabra no existe, es muy difícil que la idea exista. Si no lo puedes
verbalizar no existe dentro de tu cosmovisión (tu forma de entender al mundo).
¿Cómo le puedes preguntar a alguien si le tiene miedo a morir congelado
atrapado en una grieta en el hielo si sólo conoce el desierto, si toda su vida
solo ha visto arena? Ese miedo tiene nombre, se verbaliza en una sola palabra
(no la recuerdo), en la lengua de los Inuits, los esquimales.
Ahora bien, lo que pasa es que de no existir un equivalente
lingüístico, se importa de otra cultura, en el caso mexicano, de la cultura
dominante, sociedad mestiza hispano hablante, si bien pueden atraer la palabra,
no necesariamente la entienden como se esperaría, le dan el peso o el
significado que una sociedad vecina le da, llámese la sociedad serrana mestiza
de Chihuahua. Recuerda el caso del comercial que tratamos de promocionar para
Neourbana sobre “respeta nuestro derechos” en varios idiomas refiriéndonos a
los derechos de la mujer, cuando se le pidió a una señora raramuri que lo
dijera en su lengua y lo grabamos después nos dijo Servín que había dicho algo
como “dios nos protegera”.
Concretamente, si se pregunta si el indígena en abstracto o
de manera muy general, en México, experimenta el amor como el occidental,
recordando que en México estamos lejos de cumplir con los criterios
estrictamente occidentales para llamarnos así, diría que no. En la medida en
que un chihuahuense no vive el amor como lo vive un guerrerense o un
veracruzano o un defeño, no digamos un francés o un alemán. Un concepto tan
subjetivo, tan polisémico, con tantos significados, como es el de amor, es
construido en cada caso particular por aquellos que lo verbalizan o lo adoptan
de una cultura dominante.
Si hablamos desde diversos contextos incluso al interior de
una misma ciudad como Chihuahua, podemos
encontrar distintos reflejos de lo que se espera cuando alguien ama a otra
persona: Un anillo de 18 quilates y luna de miel en Venecia serían sinónimo de
amor para alguien de la clase acomodada del Country Club, mientras que de
tratarse de una pareja que labora en la maquila se puede hablar de amor si
buscan juntar los dos créditos de infonavit para comprar una casita juntos y
salir a bailar al Moctezuma una vez cada 15 días, o bien que el hombre cumpla
con el gasto cada viernes a cambio de que no falten tortillas y frijoles cada
noche en la mesa en un contexto más humilde.
4.-El amor es interés?
Quizás podríamos referirnos a que el amor conlleva una serie
de expectativas, de acuerdo a cada caso en particular, que buscan ser cubiertas
por ambas partes de la relación. Pueden ser: seguridad económica, física,
emocional, de reproducción (continuación de la carga genética, es decir
fidelidad), etc.
Evidentemente si hablamos de relación antes que de amor, nos
topamos entonces con una serie de expectativas socialmente construidas que
vienen en paquete por así decirlo cuando se refieren al amor. El noviazgo puede
ser visto desde una perspectiva muy pragmática, como el periodo de prueba en el
que dos personas establecen los intereses de cada parte, ven coincidencias y
deciden si la otra persona cumple con dichas expectativas para formalizar una
relación a largo plazo o no.
5.-cual es la diferencia del amor de una mujer al de un
hombre?
Considero de manera muy general que dichas diferencias se
establecerían de acuerdo al rol que juega cada género en una sociedad
determinada. De tal forma que si en una sociedad machista X en la que se espera que el hombre sea
pendenciero, borracho y jugador, sus muestras de amor irían paralelamente a
este rol (serenatas borracho, celos y rapto), mientras que la mujer debería
cumplir un papel recatado y sumiso (léase buena parte del cine de oro mexicano)
por citar un ejemplo relativamente vigente en México.
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