"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

miércoles, 30 de julio de 2014

La muerte del dictador


Un  cráneo enmohecido
una mueca sin carne
y un espíritu podrido
se disponen a ser digeridos
por un gusano redentor.
Ya sólo esporádicos baños de orina

visitaran la tumba que hoy se cierra
con todos los honores militares
propios de tal ocasión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario