"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Por qué no podemos exigir justicia? ¿Por miedo? ¿Porque más vale presidente malo, ratero o asesino, que pueblo consciente por conocer?

A más de cincuenta días del asesinato y desaparición de los normalistas,  el descontento sigue  creciendo. Para muchxs no son sólo 43 o 46, o 20 mil o 130 mil las familias afectadas. La marea de injusticias, violencia y corrupción en estos sexenios de desgobiernos, no es gratuita, ni avanza sobre un valle de seres pasivos (por mucho que ellos quisieran). Tarde o temprano algo en este país tenía que plantarse y enfrentarlo y ante un  presidente que ni llegó legal, menos contó con legitimidad, parece que el asunto sólo consistía en cuando, pero él solito a fuerza de cometer error tras error pues lo está apresurando.

En estos días en lo que he tenido chanza de participar, ver y leer,  me saltan dos que tres cosas; por un lado esto del temor a la “anarquía” que creo hace referencia más bien al tipo y forma de las movilizaciones durante las últimas semanas y quizá en un nivel que pueden tener o no claro, puede ser que se estén refiriendo a la disolución del Estado. En lo personal creo que estamos lejos de eso, pero se me hace que vale la pena  observar que llevamos cerca de tres décadas en un proceso de disolución paulatina del Estado como se concebía, gobiernos cada vez más débiles, ante élites empresariales nacionales y transnacionales  emergentes que imponen su agenda a las administraciones de cada país, en síntesis el modelo neoliberal claro y llano.

La bronca está, escarbando un poquito en la noción de Estado, que por cierto parece que muchos lo están realizando, en que podemos recordar que el poder reside en el pueblo, y no en la mentada enajenación del soberano, léase en un modelo de democracia representativa: el presidente de la nación. En un sentido distinto, vaya, el soberano es el pueblo y aunque todavía mucha gente le tenga miedo a esta sujeto: PUEBLO, éste es la fuente y la base del poder de un Estado-nación  
Parece redundante o anacrónico el asunto de que en pleno siglo XXI tengamos que recurrir a un sujeto abstracto, amorfo, subjetivo, problemático  y  tan polisémico  como el de pueblo para plantear alternativas a la crisis en la que nos metieron los que administran nuestro país. Pero podríamos verlo en un sentido inverso a la frasecita de Goebbels esa de: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” (o algo así por aquello de que el alemán nunca se traduce bien al castellano).

Tonces a la inversa: Una verdad, por mucho que sea repetida hasta el cansancio -o el hartazgo, aunque cree un rechazo automático o un temor introyectado- no le quita su condición de verdad (No nos metamos en el asunto de verdades absolutas, me quedo con el de verdades concretas, sujetas a un contexto).  El asunto es regresar al problema de fondo, y éste puede ser no olvidar, ni tenerle miedo, al hecho de que el Poder reside en nosotrxs, no en un presidente, ni en un gobernador, ni en un ejército. Y una manera de ejercer ese poder no es solamente pedir la renuncia de quien nos representa cuando se demuestra que es incapaz de gobernar, sino que: si se demuestra que es un delincuente también se vale pedir cárcel y eso va desde Peña, pasando por Duarte hasta mandos del ejército.  ¿Por qué no podemos exigir justicia? ¿Por miedo? ¿Porque más vale presidente malo, ratero o asesino conocido que pueblo consciente por conocer?

Igual el problema es el de no caer en el discurso falaz del miedo que llama a la inmovilidad y a ser habitantes pasivos de un país que no lo están arrebatando a punta de pistola (de narcos y policías), pero también a punta de reformas injustas. Si no pasamos de la condición de habitantes a la de ciudadanos, sujetos conscientes de nuestros derechos y obligaciones, pero también dispuestos a ejercer y exigir que se respeten esos derechos y que las autoridades también lo hagan, nos va a pasar que para cuando  el niño despierte, lo va a hacer pero en el estómago del dinosaurio de Monterroso.

En otras palabras,  intereses empresariales por encima de los sociales, corrupción y represión,  tarde o temprano iban a hacer mella en algún lado y aunque ya llevamos años padeciéndolo el 26 de septiembre es una gota, aún está por verse si es la que desbordará el vaso. Pero pus sin miedo: reflexionar, actuar y claro sin caer en provocaciones porque a este gobierno se le cuecen las habas para tener un pretexto y deslegitimar al gigante que se le viene encima.


Wueno todo este despotrique porque vi un vídeo que está cabrón, indigna y peor aún, es enterito, parte de la realidad de nuestro país en pleno siglo XXI, aquí lo dejo. 

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