"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

jueves, 21 de mayo de 2015

Cambio

Se teme pero anhela. No se puede estar acostumbrado a eso, resultaría casi como ser un agente de la nada, una identidad vacía que se llena de panoramas cambiantes, un ser que se debe amoldar al siguiente ambiente. Estar siempre dispuesto a hacer maletas y largarse. No es el caso, pero después de algunos años de estancamiento el cambio se vislumbra, que así sea. Ya se van cerrando ciclos, una vez concluidos, armar la mochila y listos pa moverse, ahora no será huida, ni siquiera retirada, más bien una merecida ausencia con vistas a construir una migración escalonada, allende fuera del continente, sin rumbo, ni largas estancias.  Moverse, moverse y seguirse moviendo. Las monarca sentirían envidia.

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