Adj., Persona sumamente mandona cuyo coto de poder se visibiliza en la cama,
especialmente, a la hora de liarse en
actos sexosos. Pobres de aquellos que nos topásemos con una camictadora,
nuestros mayores placeres y más escondidas filias se verán supeditadas a la dictadura
de sus deseos. En cualquier caso debemos de dudar siempre ante la ficción de la
democracia, más cuando se trata del combate, alianza, tregua, coalición,
victoria y derrota a sangre y fuego, o simplemente del feliz acuerdo por mutuo
beneficio cuando hablamos de la cama.
"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."
Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.
Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.
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