"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La bola con cola


Entre el 83 y 85 más o menos

Jugábamos en la sala de la casa de mi abuela cuando no estaba.  Me imagino que el juego lo inventó mi hermano,  consistía en que uno de los dos se echaba una cobija encima y correteaba al otro a ciegas por la sala hasta encontrarlo (algo así como la gallina ciega, nada más que en vez de pañoleta, cobija)  cuando lo ubicaba se trataba de agarrarlo y en medio de la lucha finalmente ponerle la cobija encima, con lo cual el perdedor se convertía en la bola con cola y el juego empezaba de nuevo. Se nota que todavía no habían videojuegos.

2 comentarios:

Palomilla Apocatastásica dijo...

Yo prefería hacer "casitas" con los cojines de la sala, también tiendas de campaña con las sábanas. Lo cual no siempre resultaba muy agradable para mi madre, quien invariablemente terminaba por regañarnos :)

A. O. A. dijo...

jeje eso de que los niños son más belicosos nos lleva a hacer jueguitos medio extraños no

Publicar un comentario