"…Después vinieron las masacres de Aguas Blancas y Acteal, y no hice nada porque no era zapatista, ni campesino. Después vino la represión en Cancún, Guadalajara y Atenco, y no hice nada porque no era altermundista, globalifóbico ni comunero. Después llego la PFP a Oaxaca y no hice nada porque no era oaxaqueño. Después mataron a más de cuarenta mil personas entre narcos, sicarios, soldados, policías y miles de inocentes y yo no hice nada porque me paralizó el miedo. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hacer algo por mí."

Frase reeditada a la mexicana por su servilleta, se le atribuye erróneamente a Bertolt Brecht en realidad la dijo/escribió (¿?) Martin Niemoeller.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El rompecabezas dialéctico

 Llegado a cierto punto, la vida se nos presenta como un rompecabezas, a veces ilógico, a veces necio, una imagen completa y a medida que crecemos o avanzamos, se van restando piezas para quedar incompleto y a la vez sigue siendo un todo.

Van desapareciendo piezas importantes como nuestros seres queridos, la claridad ya no es tal, muchas de las cosas que antes eran centrales de pronto ya no lo son, se desvanecen, mientras algunas partes del cuadro que parecían insignificantes van cobrando relevancia para convertirse en puntos áureos. 

La imagen inicial se va haciendo difusa o incompleta. Algunas de las piezas las quitamos voluntariamente, otras se nos arrebatan, otras las perdimos sin darnos cuenta, otras siguen estando ahí aunque no las podamos ver, hasta que finalmente se disuelven por la persistencia del olvido.

Es como si se fueran permutando los personajes del cuadro, el paisaje de fondo, los elementos en primer plano. En algunos casos, se me ocurre, el centro de la imagen dejan de ser tus padres cuando aparecen hijos, en otros casos el centro siempre fue el mismo sujeto, ese yo egoísta, en otros el yo nunca estuvo como eje, más bien estuvo allá atrás en el plano más alejado, revoloteando de vez en cuando o construyendo su rompecabezas en función de los demás, armando su vida a través del modelo de otros.

Total de vez en cuando los ejes o los márgenes, depende del tipo de rompecabezas, colapsan y se disuelve la imagen de lo que eran nuestras vidas, y nos obligan a empezar de nuevo.

 A veces, quizás la mayoría de las veces,  armando el rompecabezas de manera inconsciente, aleatoria, sin un fin, sin objetivos,  simplemente tomando piezas de aquí y de allá para completar lo que se supone es o nos habían dicho que debía ser nuestro modo de vida. Contrayéndola  a través de un velo de patrones, juicios, aspiraciones y miedos adquiridos en el camino.

A veces, quizás las menos de las veces, tenemos tiempo de dar un paso atrás y mirar el vacío dejado en el colapso de nuestra antigua imagen, lo que nos permite dar un respiro y reflexionar lo andado para empezar de nuevo su construcción.


Empezar por los márgenes o por el centro puede ser la decisión más difícil al iniciar nuestro  nuevo rompecabezas.  Finalmente de lo que se trata es de crear una imagen congruente, más allá de los patrones estéticos, de los modelos de otros, el fin es que resulte bella para nosotros mismos. No se trata de romper nuestras cabezas en el intento, sino de disfrutar el trayecto, la permanente construcción de nuestra ilógica (nuestra lógica y rebelde) existencia. 

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